Entre la espada
y la pared
08/11/21
El cambio de Gobierno del presidente Castillo lo hace más plural e inclusivo pero no garantiza su estabilidad. En estos más de 100 días, el presidente no ha cumplido lo prometido en campaña, se ha dedicado a juramentar a más de un polémico gabinete, gracias al débil y fragmentado mandato de Pedro Castillo Castillo.
El apoyo unánime que recibió Castillo en las regiones del sur, fue determinante en busca de poder alcanzar el tan ansiado sillón presidencial y tener una bancada mayoritaria, Perú Libre. Lamentablemente para sus intereses, todo tiene su final, nada dura para siempre, como dice la canción. Del amor al odio, solamente hay un paso, y dicha iniciativa ya lo dieron los partidarios del lápiz en señal de reclamo y protesta hacia Castillo debido a su toma de decisión en la formación del gabinete ministerial encabezado por Mirtha Vásquez.
Un partido que brinda solamente por sus intereses personales y en busca de la tan ansiada asamblea constituyente y en la vereda del frente, un gabinete ministerial que no tiene agendado dicha iniciativa. Dicho problema, entre otros, han sido lo determinante para derramar la gota del vaso y volverse de una bancada oficialista a ser la oposición encabezado por Guido Bellido, ex premier y, Waldemar Cerrón, hermano de Vladimir.
Todo esto impactando directamente en la gobernabilidad de Perú, sin embargo, no hay señales que apunten al optimismo a corto plazo. La incertidumbre no augura nada bueno ni para el devenir de Castillo ni, sobre todo, para el país, que le urge la estabilidad política en un momento delicado.
Columnista: Eduardo Perez